Ejercicio y salud para la mujer

Análisis de pisada


En Bemequer te invitamos a una actividad gratuita de nuestro servicio de podología el día 24 de Octubre: Análisis de pisada (colocación del pie al caminar; estudio de la marcha) y Medición (nº de calzado); Ejercicios de relajación para los pies.

¿Pie pronador o pie supinador?

El pie tiene un papel muy importante en nuestra postura corporal al caminar o al correr. Es importante saber si tenemos alguna alteración del pie antes de empezar un programa de ejercicio físico.  Esta información puede orientarnos a escoger los tenis que mejor nos van.

En el apoyo normal del pie hay un contacto inicial del talón con el suelo, seguido del apoyo total del pie y por último el despegue con la parte anterior del pie.

Durante el paso la primera zona que hace contacto con el suelo es la parte externa del talón, gracias a que previamente  el tobillo realiza un movimiento normal de supinación. Una vez que el talón ha contactado con el suelo, el tobillo realiza un movimiento normal de rotación interna al mismo tiempo que el pie comienza a apoyarse, este movimiento es de pronación. A continuación se produce el segundo apoyo del pie sobre el suelo durante el cual se alinean tanto el pie como el tobillo y la pierna, permitiendo posteriormente a los músculos, ligamentos y tendón de Aquiles ejecutar el despegue.

Pie supinador: esta alteración provoca una ausencia o disminución del movimiento pronatorio fisiológico, ofreciendo un mayor apoyo por la parte externa del pie, por lo que el pie presenta una menor movilidad, una bóveda plantar aumentada y el tobillo orientado hacia fuera. La pisada supinadora puede estar asociada a varios tipos de afecciones tales como el síndrome de banda iliotibial, la fascitis plantar, la tendinitis aquilea.

Pie pronador: en este caso se produce un derrumbamiento del pie hacia la zona interna, y el movimiento fisiológico de pronación es excesivo. La pisada pronadora conlleva a una excesiva rotación interna de la tibia, esta característica biomecánica puede producir daños a las articulaciones y tejidos que se encuentran por encima del tobillo, siendo la rodilla la más afectada. Una afección muy común es la condromalacia, además del síndrome tibial medio, posterior y tendinitis aquilea, también puede ser consecuencia de ciertas lesiones en la cadera.

Pie cabo: este tipo de pie presenta grandes arcos, que no pronan lo suficiente y tienen menos flexibilidad en el tobillo, lo que lleva a absorber de manera insuficiente las fuerzas. La consecuencia directa de ello, es falta de flexibilidad en los gemelos y el soleo, lo que provoca un mayor riesgo de lesión, como pueden ser: roturas de tibia y fémur por exceso de estrés, tendinitis del tendón de Aquiles, fascitis plantar.

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