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¿Tiene futuro la alimentación personalizada?


ABC – Noticias Salud
Rafael Ibarra

La obtención del genoma humano ha abierto la puerta a muchas estrategias en el ámbito de la salud. Uno de los paradigmas es la «medicina personalizada», es decir, crear una dieta diseñada específicamente para cada individuo, de acuerdo a sus características físicas individuales y genéticas, asegura Alfredo Martínez, catedrático de Nutrición de la Universidad de Navarra y coordinador en España del Proyecto Food4Me, una iniciativa de la Unión Europea cuyo objetivo es investigar el potencial real de la nutrición personalizada.


Son muchos los estudios que han demostrado que las personas respondemos de diferente manera a los nutrientes. Por ejemplo, los omega-3, los ácidos grasos polinsaturados, las «grasas saludables» parecen ser alimentos que protegen frente a las enfermedades cardiovasculares, aunque sus beneficios son mayores en las personas con genética particular.

«Todos somos diferentes, por lo que la forma en que respondemos a nuestra dieta también es distinta», destaca Martínez. Por eso, debemos determinar cuál es la mejor manera de aconsejar a los ciudadanos en cuanto a su alimentación. Es decir, en lugar de aplicar una guías alimentarias generales para toda la población, la nutrición personalizada se centra en el individuo, considerando sus características físicas y genéticas y su estilo de vida.

Ensayo clínico

Food4Me investigará cuál es la mejor forma para que la nutrición personalizada tenga un mayor y mejor efecto entre la población. Para ello, explica Martínez, se va a iniciar un ensayo en 2.000 voluntarios sanos -España participa con 120- que trata de responder a las siguientes cuestiones: ¿cuál es el efecto real en términos de salud sobre la población de las distintas campañas sobre alimentación y nutrición de las instituciones? «Por ejemplo, campañas que recomiendan comer más verdura o fruta», explica Martínez. ¿Cuál sería la respuesta ante una nutrición basada en el fenotipo, es decir sus características personales? Y ¿qué incidencia tendría una alimentación basada en el genotipo, en la herencia genética?

Ocho centros europeos analizarán durante 4 años -se espera que a finales de 2012 ya existan resultados preliminares- los efectos de estas tres intervenciones para, una vez se tengan los datos definitivos, aplicar la mejor manera para que la «alimentación personalizada sea realmente efectiva», asegura Martínez. Es decir, se trata de dar una respuesta definitiva a la pregunta: ¿tiene futuro la alimentación personalizada?

Y tu, ¿que opinas sobre el tema?

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Por tu salud física y mental: ¡Desayuna!


ElMundo.es (por José Mª Ordovás)
martes, 14 de junio de 2011

Nuestras vidas están marcadas por ritmos y en el devenir cotidiano nuestras acciones y reacciones vienen definidas por los ritmos circadianos. El sueño, el apetito, la temperatura corporal, la presión sanguínea, los niveles de actividad, etc. están gobernados por una complicada ‘danza’ de hormonas y otros factores biológicos, coreografiada por el reloj biológico central.

Este ‘reloj’ que reside en nuestro cerebro controla la mayor parte de las actividades de nuestras células y coordina un número de ‘relojes secundarios’ localizados en nuestros órganos. Bien sabemos que los relojes necesitan ser puestos en hora y el nuestro no es diferente y se sincroniza a través de dos estímulos: la luz y la comida.

Al amanecer, la luz activa determinadas funciones de nuestro reloj biológico para despertar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro apetito. No hace falta convencer a nadie de la importancia de comenzar el día con buen pie, y esto aplica también al ‘pie’ nutricional, que tras 9-13 horas de ayuno, dependiendo de la edad y de las tradiciones culturales, requiere el desayuno.

El sentido literal del término ‘des-ayuno’ es precisamente romper el ayuno (como lo es en el término inglés: breakfast) y esto lo deberíamos hacer con un aporte calórico de aproximadamente 20-25% de las necesidades energéticas diarias y con un balance adecuado entre los diferentes grupos de alimentos.

Energía física y mental

Si cumplimos con estas recomendaciones, los beneficios son múltiples, ya que no solamente vamos a estar menos hambrientos durante el resto del día, sino que además vamos a tener una mayor energía tanto física como mental. En el caso de los niños y los adolescentes, el beneficio cognitivo se ha medido de manera objetiva, ya que estudios nacionales e internacionales han demostrado que el consumo de un desayuno completo está asociado con notas más altas en comparación con quienes no consumen desayunos completos o simplemente no lo hacen en absoluto.

Curiosamente, de los tres hitos nutricionales que tradicionalmente han marcado nuestros días (desayuno, comida y cena), el primero ha sido el más ignorado por los cronistas y desconocemos gran parte de su evolución en la historia humana. Si nos remitimos a los últimos siglos, las diferencias geográficas y culturales de lo que identificamos como desayuno han sido remarcables.

Por ejemplo, el desayuno inglés se ha caracterizado por su alto contenido calórico, principalmente proveniente de proteína y grasa de origen animal. Por el contrario, en el Mediterráneo, el protagonismo lo han tenido los hidratos de carbono y, en general, es más bajo en energía.

Estos hábitos reflejan, entre otros factores, las diferentes condiciones climáticas y necesidades energéticas entre ambas culturas. De ahí que la definición de desayuno completo dependa de la cultura y de la geografía.

Cereales y lácteos

De acuerdo con esto, lo que deberíamos practicar sería un desayuno Mediterráneo en el que tienen cabida los cereales (tostadas, cereales de desayuno), las frutas frescas, los lácteos (leche, yogur, quesos frescos), el café o el té, y, por supuesto nuestro aceite de oliva extra virgen, preferible a la mantequilla y grasas industriales. Además, podemos incluir frutos secos (por ejemplo nueces) y cantidades moderadas de productos cárnicos tradicionales.

Aparte de las diferencias citadas anteriormente, también existen diferencias significativas en el porcentaje de la población que se salta el desayuno, siendo las cifras más altas en países anglosajones que en países mediterráneos.

Lamentablemente, tenemos tendencia a copiar y década tras década va aumentado en nuestro entorno el número de quienes no empiezan ‘con buen pie’ su día nutricional.

Específicamente, encuestas en nuestro país llevadas a cabo en niños y jóvenes de dos a 25 años, indican que un 8,5% no desayuna y sólo un 27% realiza un desayuno adecuado. Las razones para no desayunar varían tanto regionalmente como por edad y sexo. Siendo la razón más frecuente entre los hombres la falta de tiempo, y entre las mujeres el evitar la ganancia de peso.

Sin embargo, el efecto es el contrario al deseado, ya que evitar el desayuno está consistentemente asociado con mayor obesidad.

Desayunar tarde y mal

Además de los factores culturales externos, existen factores intrínsecos que definen las diferencias interindividuales en el comportamiento de nuestros ritmos circadianos y por lo tanto de nuestros hábitos nutricionales. Estos vienen definidos por las variaciones genéticas de nuestros genomas. Específicamente, nuestra genética influye sobre el tiempo de la toma del desayuno y el aporte calórico del mismo. De hecho, aquellos que están condicionados a desayunar tarde y mal, suelen comer más durante el resto del día y lo siguen haciendo a horas más tardías, lo que resulta en un mayor riesgo de obesidad.

El mensaje es claro, un desayuno adecuado y consistente con nuestra cultura, que incluye hacerlo en compañía siempre que sea posible, tiene repercusiones positivas en el mantenimiento de la salud, en la prevención de la obesidad y en el rendimiento físico y mental.


*José Mª Ordovás es director del laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts (EEUU), profesor de Nutrición y Genética, director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) en Alimentación e investigador colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (Madrid).

La barriga envejece y reduce felicidad


El Universal – EFE
jueves, 07 de abril de 2011

Las personas con una acumulación de grasa abdominal elevada presentan alteraciones como envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, según un estudio

Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, explicó el doctor Rubén Bravo, especialista en nutrición y obesidad visceral.

Este experto indicó que la grasa visceral aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol, y reduce los niveles de endorfinas, que son las hormonas que facilitan la sensación de felicidad y bienestar.

Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), comentó que el déficit de la dopamina en el organismo favorece la depresión, mientras que la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad.

Ambas carencias indican aumento de riesgo de infarto de corazón -tres o cuatro veces mayor-, problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolestoremia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, como Parkinson o demencia senil.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un “alto riesgo” para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer.

Bravo explicó que un estilo de vida sedentario seguido por estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

“En el 82% de los hombres que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad, la principal grasa corporal es la visceral. Respecto las mujeres, este porcentaje asciende a un 34%, con una prevalencia de las que están en la edad de la menopausia, donde se observa esta migración de la grasa hacia el abdomen”, subrayó.

Difícil de perder

El doctor ha apostado por una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 en las mujeres.

El especialista en Nutrición recordó que la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la subcutánea, ya que rodea los órganos internos y sirve como reserva de energía. Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta apropiada y se combina con ejercicios adecuados.

“Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos”, explicóBravo.

Recomendaciones

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, “al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral”.

Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas y alivia el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.

Apuntó que la grasa visceral es muy activa y genera un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, un proceso que conduce a la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol.

Ayunar para engordar


ElMundo.es (por Patricia Matey)
martes, 28 de junio de 2011
Las chicas y chicos que en la adolescencia hacen dieta o desarrollan comportamientos alimenticios de riesgo (comer de forma insana, ayunar o darse atracones) ‘arrastran’ estos hábitos insanos hasta la juventud, lo que eleva su riesgo de sufrir anorexia, obesidad o bulimia.

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores estadounidenses tras llevar a cabo un estudio con 1.030 hombres jóvenes y 1.257 mujeres jóvenes a los que realizaron un seguimiento de 10 años. Un 30% de los participantes tenía una media de edad de 12 años al inicio de la investigación, mientras que un 70% contaba con una media de 15 años.

Marina Díaz-Marsá, responsable de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, asegura a ELMUNDO.es que el estudio es “importante porque refleja una realidad importante. Meterse en dietas y en conductas alimenticias anormales finalmente puede conducirte a la anorexia, pero también a la obesidad. El problema es que los adolescentes no tienen formación en nutrición. Muchas chicas dejan de comer carne roja y la sustituyen por pollo porque creen que engorda menos y no es exactamente así”.

Esta especialista reconoce que para evitar trastornos de la alimentación como la anorexia, la bulimia o la obesidad se deben “realizar acciones preventivas destinadas a instaurar conocimientos sobre la dieta saludable y la práctica de ejercicio físico. Está comprobado que el ayuno provoca que luego se den atracones de productos con alto contenido en grasas y calorías, lo que hace que, pese a la dieta, se acabe desarrollando obesidad. Además, las personas que hacen dieta tienden a no cocinar y recurren a comidas preparadas, bollería industrial… que son más insanas y con más grasas”.

Prueba de que la ‘mala dieta’ está causando ya estragos en la población adolescente española es el caso de la menor de 15 años que acaba de ser intervenida en el Hospital madrileño la Paz. Se trata de la primera niña que se somete a una reducción de estómago en nuestro país. Pesaba 79 kilos más de lo que debería pesar en función de su edad y estatura (41 kilos).

Dianne Neumark-Sztainer, de la Universidad de Minnesota (EEUU), es la autora principal del nuevo ensayo que ha visto la luz en el último ‘Journal of the American Dietetic Association’. “A todos los participantes se les preguntó si hacían dieta, si seguían conductas extremas como el ayuno, el uso de sustitutivos de comidas o saltarse alguna de ellas. Además, se indagó en otros aspectos como, los datos socioeconómicos, la edad, el sexo y la raza, entre otros factores que pueden alterar los resultados”, declara en su trabajo.

Los datos muestran que la prevalencia de la dieta para bajar peso”se mantuvo relativamente constante desde la adolescencia hasta la edad adulta en las mujeres de ambos grupos de edad. Entre los varones, los que tenían menos años siguieron haciendo dieta o con conductas de riesgo pasados los 10 años de seguimiento, mientras que este tipo de comportamientos aumentó en los chicos que tenían más años al comienzo del estudio”, destaca el estudio.

Para los investigadores “el seguimiento de una década de este tipo de comportamientos potencialmente dañinos sugiere que su uso no es sólo una fase por la que atraviesan los adolescentes, sino que las dietas y las conductas de riesgo alimentarias precoces sientan las bases para su uso continuo en el futuro. En conjunto, los hallazgos sugieren la necesidad de realizar prevención temprana de estos comportamientos, así como realizar este mismo esfuerzo durante la adolescencia y la juventud”.

A dieta de por vida

La ineficacia de la dieta “para la prevención de la obesidad en la adolescencia, las consecuencias negativas asociadas a los trastornos de la conducta alimentaria y la alta prevalencia de estos comportamientos han sido demostrados en estudios previos. El nuestro se suma a estas evidencias pero demuestra además que estas conductas continúan hasta la edad adulta”, recalcan los autores.

Defienden “la necesidad de identificar los factores que predicen el uso continuado de estas conductas y su progresión hacia los trastornos de la alimentación. Es importante examinar los efectos del uso persistente de hacer dieta y de los malos hábitos alimentarios en el organismo y en la saluda mental, como comer de forma compulsiva, más riesgo de depresión, entre otros”.

La doctora Díaz-Marsá reconoce que un “50% de las pacientes con anorexia consigue recuperarse completamente; mientras que un 25% sigue manteniendo un poco de dieta el resto de su vida, el 15% lleva hábitos y conductas anormales y en un 10%, la enfermedad se cronifica”.

Por este motivo, “los jóvenes preocupados por su peso deben contar con apoyos para seguir una alimentación saludable y mantener una actividad física sostenida a largo plazo. Lo importante es alejarlos de la utilización de prácticas poco saludables para controlar el peso”.

Gimnasios Bemequer en Santiago de Compostela

 

El zumo de remolacha y la resistencia física


Según el Journal of Applied Physiology, beber zumo de remolacha aumenta la resistencia física hasta en un 18%, al reducir la demanda de oxigeno de los musculos. Al parecer, esto es debido a los altos niveles de nitrato de la colorida hortaliza.

Zumo de remolacha

Artículo revista QUO